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miércoles, 28 de abril de 2010

Nuestra Señora de Borg in Nadur (Malta)


El 23 de enero de 2006 la Virgen María se manifestó por primera vez a Angelik en Malta con lágrimas de sangre en una imagen suya,
y el 21 de abril comenzó con los mensajes, dirigido por el Padre Hyden.

Las apariciones de la Virgen María, Jesucristo, el Ángel de la Guarda,
traen un mensaje de conversión, sobre la base de la eucaristía, el ayuno,
el rezo del Rosario, la reconciliación, la misa para vencer al mal.
También pide oración por los sacerdotes y consagrados, y por cinco países:
Irán, Rusia, Estados Unidos, China y Australia.

Estas apariciones se producen en la zona de Birzebugga,
de gran valor arqueológico, que tiene construcciones megalíticas
de la edad de piedra (Borg en Nadur).




Angelik ha sido agraciado por el cielo, con el don de las apariciones de Jesús
y de la Virgen María la Madre de Dios, tiene estigmas visibles
y contacto directo con su ángel de la guarda, también se le aparecen las almas del purgatorio,
y sufre ataques del demonio. También recibe la Sagrada Comunión del Ángel en muchas ocasiones.


PRIMERA APARICIÓN EN SU HOGAR


El 21 de abril 2006 Angelik tuvo la primera aparición de la Madre de Dios,
quien pidió que se refiriera a ella como "La Señora".

Angelik dio este testimonio de la primera aparición de La Señora:

"En la noche del viernes 21 de Abril 2006, hacia las 19.00h algunas
personas vinieron a nuestra casa, pues habían podido escuchar en los
medios de comunicación lo acontecido con la estatua de Nuestra Señora en nuestra casa.
Cuando subieron, estábamos en el pasillo y me fui a mostrarles la foto enmarcada de la
estatua con lágrimas de sangre. De repente, me caí con la imagen en mi mano y me sentí
con la cabeza en el suelo. No puedo explicar cómo me caí o cómo no me di con nada.
Algo que me sorprendió fue el hecho de que no abrí mi mano cuando me iba a caer,
y cómo no traté de agarrarme a cualquier cosa cuando me caí.
No soy consciente de lo que había a mi alrededor o de lo que estaba sucediendo.
No pude ver ni oír nada más,
hasta el punto de que vi una intensa luz que me cegó,… si pudieras verlo.
La luz era como la luz del sol, pero muy fuerte.
No sé cómo podía mirar la luz sin dañar mis ojos.
En el centro de esta luz vi.
por primera vez una mujer que ahora sabemos que es la Santísima Virgen.

La Señora me miraba fijamente sin moverse.
En un instante vi que movía los labios y que comenzaba a
gemir diciendo estas palabras varias veces:
"¡Recen!. Recen el Rosario y hagan que otros recen el Rosario”.
Su voz era un gemido, como el de alguien que está pidiendo algo de ti.
Ella era como una chica que quiere algo de su madre.
La voz era hermosa, dulce, suave, ligera.
Sin embargo, al mismo tiempo sentía que esta mujer me animaba
para que los demás rezaran el Rosario, sentí que era una carga para mí, una responsabilidad.

Durante este tiempo, sentí una felicidad inmensa y quería permanecer en el suelo.
Yo no quería que esta Señora se marchara, y sin embargo, en un momento,
como si alguien apagara un foco, la luz empezó a desvanecerse poco a poco
y la Señora comenzó a desaparecer junto con la luz.
La última parte que desapareció de ella fue la cara, con los ojos ligeramente abiertos.
Tenía la cara como la de alguien que está pidiendo limosna.

Tan pronto como la Señora desapareció,
una vez más comenzó la vista de los demás que estaban a mi alrededor,
que me decían que me levantara. Me levantaron en el sofá y
comprobé mi cabeza para ver si tenía algo, pero yo no tenía nada…
Ni tan siquiera dolor. Después me fui a cocinar espaguetis para los niños.

Aunque la Señora no me dijo quién era, sentí que era la Santísima Virgen.
Su recuerdo, la honestidad y la sencillez fueron asombrosos.
Su conversación me partía el corazón como si alguien estuviera pinchándome con una lanza.
Frente a todo esto, yo sentía que no podía hacer nada”.


APARICIONES EN LAS REUNIONES DE ORACIÓN MIR

Angelik continuó teniendo apariciones frecuentes que se produjeron durante
las reuniones de oración MIR sobre las que la Virgen se manifestaba,
diciendo que eran muy queridas por ella y que había elegido estas reuniones para manifestarse a Sí misma.

Las reuniones de oración MIR de María Reina de la Paz (MIR en croata significa PAZ),
son el fruto de una peregrinación a Medjugorje realizada en septiembre de 2005
compuesta por 53 personas de Malta. Andre Vassallo organizó la peregrinación,
mientras que el P. Hayden fue el director espiritual de la misma.

Esta peregrinación constituyó un momento de gracia y
conversión para muchos de los que estaban allí, tanto es así,
que a su regreso a Malta, estas personas le pidieron al Padre Hayden que continuara
reuniéndolos para la oración, y pocas semanas después de esta petición,
tuvo lugar la primera reunión de oración del MIR en la capilla de la casa de retiros en Lunziata (Rabat).


A esta primera reunión asistieron alrededor de un centenar de personas y
después las reuniones continuaron celebrándose en diversas
localidades con regularidad. La asistencia fue aumentando hasta llegar a más de quinientas personas.

El principal objetivo de la reunión de oración del MIR es la Conversión.


LA INVESTIGACIÓN DE LAS APARICIONES DE BORG EN NADUR

El P. Hayden ha solicitado el asesoramiento del presidente de la
Comisión Diocesana para el ocultismo y satanismo de la Iglesia en Malta,
el exorcista P. Elías Vella OFM.

Hasta ahora, el P. Elías excluye que haya fraude y engaño
de los que participan en estas apariciones y no encuentra
nada contrario a la fe católica y la moral en los mensajes.


Al mismo tiempo, el P. Hayden también ha pedido el Dr. Mark Xuereb,
psiquiatra, que investigue las apariciones, desde una perspectiva científica.
Hasta ahora, el Dr. Xuereb excluye el fraude y la enfermedad mental.
Las autoridades de la Iglesia local siguen atentamente lo que está
sucediendo en Borg en Nadur, pero hasta la fecha no han
dado ninguna sentencia decisiva sobre las apariciones.



mas datos:


miércoles, 31 de marzo de 2010

Nuestra Señora de Laus



El 4 de mayo de 2008 la Iglesia reconoció, después de siglos, las apariciones de la Virgen María (Nuestra Señora de Laus o Notre-Dame du Laus) a Benoîte Rencurel, ocurridas entre 1644 y 1718 en Laus, en los altos Alpes franceses. Aunque el caso estaba bien documentado desde el principio, debido a las guerras fue postergado el trámite de aprobación por el Vaticano.

Durante cuatro meses, cada día, Benoîte llevaba a su rebaño cerca del lugar donde encontró a la «Bella Señora». Esta le reveló: «Soy la Señora María, la Madre de Jesús» y la preparó a convertirse en testigo de la gracia de la conversión.

A partir del otoño, la Virgen María la saluda en la aldea de Laus, frente a Saint-Étienne. Le pide entonces la construcción de una iglesia, con una casa para los sacerdotes. El objetivo de esta iniciativa que tomará cuerpo rápidamente es atraer a los cristianos deseosos de vivir un camino de conversión, especialmente por el sacramento de la confesión. Benoîte se convierte entonces en miembro de la Tercera Orden dominica.

Benoîte, en el siglo de Luis XIV, del jansenismo y de las guerras de religión fue durante 51 años «uno de los resortes más escondidos y más potentes de la historia de Europa», según decía Jean Guitton, escritor y filósofo, dado que ella no sabía leer ni escribir.

Desde los orígenes de las peregrinaciones, las curaciones físicas y morales fueron reconocidas en gran número, especialmente por las unciones del aceite de la lámpara del Santuario aplicadas con fe, según el consejo que la Virgen María misma ofreció a Benoîte.

Ésta murió a los 71 años, reconocida por todos como una santa por el fervor de su oración, su paciencia y su dulzura en la acogida a los peregrinos, y su obediencia a la Iglesia.


El mensaje de la Virgen

Benita Rencurel nació el 16 de septiembre de 1647en Saint-Étienne d´Avançon (Alpes del sur – Francia), su padre falleció cuando tenía 7 años. Nunca aprendió a leer ni escribir y su única instrucción era el sermón de la Misa dominical

Un día de mayo de 1664, Benita, que trabajaba de pastora para unos campesinos vecinos, estaba rezando el Rosario cuando ve a una hermosa Señora sobre un peñasco que lleva de la mano a un niño de belleza singular. "¡Hermosa Señora! –le dice–, ¿Qué estáis haciendo ahí arriba? ¿Queréis comer conmigo? Tengo algo de pan bueno, lo remojaríamos en la fuente". La Señora sonríe ante su sencillez, pero no le dice nada. "¡Hermosa Señora! ¡Podríais darnos por favor a ese niño, que tanto nos alegraría?". La Señora sonríe de nuevo sin responder. Después de permanecer algún tiempo con Benita, toma a su niño en brazos y desaparece en una cueva.

Durante cuatro meses, la Señora se muestra todos los días, conversando con gran familiaridad con la joven, educándola para su futura misión. Benita cuenta sus visiones a la dueña del rebaño, quien en un principio no le cree, pero que una mañana la sigue en secreto hasta el pequeño valle de Fours. Una vez allí, no consigue ver a la Señora, pero oye las palabras que ésta dirige a Benita. La aparición pide a Benita que advierta a su dueña de los peligros que corre su alma: "Tiene una mancha en la conciencia. Que haga penitencia". Afectada por aquello, ésta se corrige, vuelve a frecuentar los sacramentos y vive el resto de sus días muy cristianamente.

El 29 de agosto, Benita pregunta a la visitante cómo se llama, y ella le responde: "Mi nombre es María".

Durante el invierno de 1664-1665, Benita sube hasta Laus muy a menudo, donde ve cada vez a la Virgen, quien le recomienda "rezar continuamente por los pecadores". La noticia de las apariciones se propaga entre los aldeanos, gracias a las veladas de las noches de invierno.

El 18 de septiembre de 1665, cuando Benita tiene dieciocho años, las apariciones y la peregrinación son reconocidas oficialmente por parte de la autoridad diocesana y, a partir del otoño de ese año, empieza la construcción de una iglesia para poder acoger a los peregrinos, que cada vez son más numerosos.

Nuestra Señora se revela en Laus como reconciliadora y refugio de los pecadores, y por eso aporta señales para convencer a éstos de la necesidad de convertirse. La Virgen anuncia entonces a Benita que el aceite de la lámpara de la capilla (que arde ante el Santo Sacramento) obrará curaciones en los enfermos que se lo apliquen, si recurren con fe a su intercesión.

Benita se tomó en serio la misión recibida de la Virgen y se dedica a preparar a los pecadores para que reciban el sacramento de la Penitencia. Por eso anima con frecuencia a los dos sacerdotes adscritos al santuario a recibir a los peregrinos con dulzura, paciencia y caridad, empleando una bondad especial para con los más pecadores a fin de incitarlos al arrepentimiento.

La Virgen le pide a Benita que amoneste a las mujeres y a las muchachas de vida escandalosa, especialmente las que cometen aborto, a los ricos injustos o perversos, a los sacerdotes y religiosos infieles a sus compromisos sagrados.

Entre 1669 y 1679, Benita es bendecida con cinco apariciones de Cristo, que se le revela en un estado de sufrimiento. Un viernes de julio de 1673, Jesús ensangrentado, le dice: "Hija mía, me muestro en este estado para que participes de los dolores de mi Pasión".

Después de más de dos décadas de sufrimientos y constantes apariciones de la Virgen, Benita recibe el la Comunión el día de Navidad de 1718 y tres días más tarde se confiesa y recibe la Unción. Hacia las ocho de la noche, Benita se despide de los que la rodean y, luego, tras besar un crucifijo y con la vista mirando al cielo, fallece en paz.





sábado, 24 de noviembre de 2007

Nuestra Señora de La Salette


La Virgen nuestra Madre se aparece a dos pastores, Maximino de 11 años y Melania Calvat de 15 años. Fue en La Salette, lugar ubicado a 35 Kms. de Grenoble, en Francia. La aparición ocurrió el 19 de setiembre de 1846.



Actualmente, en La Salette, hay un hermoso santuario mariano donde van miles de peregrinos todos los años.
Melania escribió el relato de la aparición el 21 de noviembre de 1878. En él dice que María lloraba mientras hablaba de los castigos que vendrán a la humanidad, si no se convierte. Por eso, se habla de la Virgen de las lágrimas de La Salette.



Veamos lo que nos dice en su relato autobiográfico:

“La Virgen era majestuosa, imponente, imponía un temor respetuoso. A la vez que su majestad imponía respeto, mezclado de amor, atraía hacia sí.
Su mirada era dulce y penetrante; sus ojos parecían hablar con los míos. La dulzura de su mirada, su aire de bondad incomprensible, hacía comprender que Ella quería darse. Era una explosión de amor que no puede expresarse con lenguaje humano ni con las letras del alfabeto.
La Santísima Virgen era muy bella y toda hecha de amor. Parecía que la palabra amor se escapaba de sus labios, plateados, purísimos. Me parecía como una buena madre, llena de bondad, de amabilidad, de amor para nosotros, de compasión y de misericordia...
La Santísima Virgen lloraba durante casi todo el tiempo que me habló. Yo hubiera querido arrojarme a sus brazos y decirle: Mi buena Madre, no lloréis, yo os quiero amar por todos los hombres de la tierra. Pero me parecía que me respondía: Hay tantos que no me conocen... La vista de la Santísima Virgen era por sí sola un paraíso cumplido.

Tenía en sí todo lo que podía satisfacer, pues la tierra quedaba olvidada... La voz de la bella Señora era dulce, encantaba, cautivaba, alegraba el corazón. Mi corazón parecía saltar o querer ir a su encuentro para derretirse en Ella. Los ojos de la Santísima Virgen no pueden describirse con lenguaje humano. Para hablar de ellos sería preciso un serafín, haría falta la palabra del mismo Dios, de ese Dios que ha hecho a la Virgen Inmaculada, obra maestra de todo su poder...Parecían mil y mil veces más bellos que los brillantes, que los diamantes, que las piedras preciosas y brillaban como dos soles.
Eran dulces, la dulzura misma, en sus ojos se veía el paraíso. Cuanto más la miraba, más la quería ver y cuanto más la veía, más la amaba y la amaba con todas mis fuerzas.
Y me dijo: Dios va a castigar al mundo de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la tierra! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. Los jefes, los guías del pueblo de Dios han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha ofuscado sus inteligencias... Dios permitirá al diablo poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios enviará castigos que se sucederán durante más de 35 años... Los libros malos abundarán en la tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios.

El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir; porque, por un tiempo, la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Ésta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa... Dado el olvido de la santa fe de Dios, cada individuo querrá gobernarse por sí mismo e imponerse a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos, todo orden y toda justicia serán hollados... Por todas partes se verán homicidios, odio, envidia, mentira y discordia, sin amor por la patria ni por la familia... Los gobernantes civiles tendrán un mismo plan que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios... Yo dirijo un apremiante llamado a los verdaderos discípulos del Dios vivo... Ya es hora de que salgan y vengan a iluminar la tierra.
Id y mostraos como hijos queridos míos. Yo estoy con vosotros y en vosotros. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número, pues he aquí el tiempo de los tiempos.
Entonces, Jesucristo vencerá a sus enemigos y se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombres. Jesucristo será servido, adorado y glorificado. La caridad florecerá en todas partes.
Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa y pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo.
El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres vivirán en el temor de Dios... Esta paz no será larga: veinticinco años de abundantes cosechas les harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos los males que suceden en la tierra”.


María, en ésta como en otras apariciones, nos pide conversión y hacer mucha oración y penitencia con el rezo del rosario. Ojalá escuchemos su dulce voz que, como Madre, nos habla, derramando lágrimas, por tantos de sus hijos que van por el camino de la perdición eterna.


Allí en La Salette hay una fuente de agua, que no ha dejado de brotar desde hace más de 150 años, produciendo numerosas curaciones.